El vegetariano se adapta mejor en una crisis

El vegetariano se adapta mejor en una crisis

El vegetariano se adapta mejor en una crisis

Hemos aprendido nuevas recetas y cocinado en familia para mantener la salud.

Los. vegetarianos tenemos que adaptarnos y cocinar en casa en un país en donde son muy escasos los restaurantes vegetarianos.

Toda la vida tuve una dieta balanceada y con los años llegué a tener un sobrepeso que cada año fue aumentando hasta llegar a la obesidad.

Si bien mi vida ha sido activa, es decir, siempre caminaba un promedio de 10.000 pasos diarios, no conseguía bajar de peso.

Llegué a pesar más de 110 kilos y mi estatura es 173 cm. Para un hombre de mi estatura y mi edad, debería estar en 80 kilos para tener un peso normal.

He intentado varias dietas, desde la libre de glutem hasta la dieta paleo y la dieta atkins, la cual es baja en carbohidratos. Pero ninguna de ellas me dió una perdida de peso constante y sin rebotes.

Con mi nuevo estilo de vida vegetariano he sentido una mejora total en mi salud y he perdido más de 10 kilos en las últimas 8 semanas.

Me siento con más energía y he aprendido a cocinar nuevas recetas mucho más deliciosas que las que preparaba cuando era carnívoro.

He dejado también la leche de vaca y a veces utilizo muy ocasionalmente el queso y el yogurt.

Los huevos sí los consumo, pero solamente los huevos de campo, que tienen menos químicos y no contienen los medicamentos, los que se utilizan mucho en las granjas avícolas.

Me he concentrado más en preparar nuevos platos al vapor como champiñones que quedan muy deliciosos, y también remolacha, frejol, alverja y brócoli.

Cuando se los prepara al vapor, conservan su color, su sabor y todos los nutrientes se conservan de mejor manera.

He incorporado a nuestra dieta nuevos recursos como la berengena, el camote, la quinoa, el tofu y muchas imitaciones de salchichas o de carnes que venden en el supermercado y son hechas con alverja, frejol y otros ingredientes que son muy nutritivas.

Me sorprendió mi esposa el fin de semana con una imitación de el chicharrón y lo comimos con mote (maíz cocinado).

Al prepararlo con bastante ajo y cebolla quedó muy sabroso. Tengo la suerte de que mi esposa también haya optado por esta dieta y así hemos podido salir adelante y preparar nuevas recetas juntos.

Cuando comíamos en restaurantes, pedimos cualquier plato que nos agradaba y solicitamos al mesero que nos cambie la carne por un huevo y un trozo de aguacate.

Tratábamos de que nuestro plato, además de ensaladas, también contenga proteína y carbohidratos no procesados.

También a veces elegíamos una pizza vegetariana, con champiñones, pimientos y otros ingredientes. O la pizza margarita que está hecha con tomate y queso mozzarella.

Antes buscábamos las escasas opciones vegetarianas en los restaurantes y hoy estamos felices de haber tomado la decisión de comer más en casa y aprender nuevas recetas.

Es importante hacerlo por nuestra salud y también por colaborar para disminuir la matanza de los animales, así como también restar la contaminación que generan los desechos de esta industria alimentaria.

Ojalá cada año hayan más personas que tomen esta decisión y puedan mejorar su salud y contribuir con el planeta.

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