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Cumplimos con mi esposa 1 año de habernos convertido en vegetarianos y haber cambiado a una cultura de alimentación más sana y de respeto a la vida animal.  Nunca fuimos muy carnívoros, pero a partir del inicio de  la práctica de yoga y meditación, poco a poco fuimos sintiendo la necesidad de abandonar el consumo de grasas y productos de origen animal.  Nuestra salud ha mejorado substancialmente y poco a poco hemos encontrado en Quito algunas opciones en restaurantes para salir a almorzar o merendar afuera.  Aunque casi ya no comemos en restaurantes, por lo menos una vez a la semana nos gusta salir a comer en algún restaurante.

Poco a poco se ha ido incrementando la oferta de comida vegetariana en nuestra ciudad, aunque no hay las opciones que tienen otras ciudades de Sudamérica, poco a poco vamos avanzando en esta cultura que ya está muy difundida a nivel mundial.

Actualmente hay más de 30 restaurantes en Quito que ofrecen comida vegetariana.  Aunque la mayoría están en la zona de La Mariscal que es más turística y que acoge a muchos visitantes extranjeros.  Podemos encontrar algunos restaurantes también en el norte de Quito y en Los Valles.

De los que yo he visitado con mi pareja, he encontrado un muy buen menú de comida indú vegetariana en el restaurante Sher E Punjab, que se encuentra muy cerca de la Av. Colón y Amazonas.  También voy muy frecuentemente al restaurante taiwanés Cuan Hsin Yuen, en la que se puede comer a mediodía almuerzos que son bastante económicos y platos a la carta de la mejor comida taiwanesa.  También visitamos frecuentemente el restaurante El Maple,  que también está ubicado enLa Mariscal en la Joaquín Pinto y en el que también se ofrecen almuerzos ejecutivos, pero hay que llegar temprano, antes de las 12:30 porque se llena muy rápido a medio día.  Tanto entre semana como el fin de semana.

Pero más que comer afuera, hemos aprendido a preparar en casa muchas recetas nuevas, que no le piden favor a cualquier potaje que lleve carne animal.  Nuestras sopas favoritas son el locro, la sopa de lentejas y la sopa de tomate y entre nuestros segundos platos preferidos están los champiñones Portovelo, la berenjena, la comida típica como el choclo, las habas, el mote y muchos otros, preparados con finas hierbas como el orégano, el Maggi, el laurel y por supuesto el perejil y el cilantro que hacen a cualquier plato mucho más delicioso con una sazón especial.

En nuestro viaje a La India que lo realizamos en Diciembre del año pasado, también aprendimos algunos nuevos platos deliciosos, los que los estamos elaborando en nuestra casa, con condimentos como el curry o el piri piri, el que es muy utilizado en este país, para sazonar los alimentos.  En India el 85% de las personas son vegetarianas y para nosotros fue una bella experiencia observar el respeto y el amor que ellos tienen hacia los animales y la cultura culinaria extraordinaria que ellos tienen.

 

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Casi la cuarta parte de latinoamericanos -unos 130 millones de personas- son obesos y algunas de las mayores economías regionales como México, Chile y Argentina muestran los porcentajes más altos de adultos con sobrepeso.

La obesidad ya no es un problema exclusivo de los países ricos. La proliferación de dietas poco saludables y con exceso de calorías, el escaso ejercicio y los estilos de vida sedentarios, han provocado que Latinoamérica sea cada vez más obesa, un aumento que amenaza los cimientos de sus sistemas de salud.

Los costos son también una pesada carga para el desarrollo de la región. Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud, solo el gasto en salud que resulta de la diabetes, la principal enfermedad relacionada con la obesidad, alcanza ya los 65.000 millones de dólares al año.

Si no se pone freno a esta tendencia, para el 2030 el número de obesos latinoamericanos llegará al 30% de la población, según datos del Banco Mundial.   De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la obesidad se ha convertido en una epidemia global que se cobra la vida de al menos 2,8 millones de adultos cada año.

Para Latinoamérica estas cifras suponen un aumento poco deseable de consultas médicas, gasto en salud y de poblaciones con más riesgo de padecer enfermedades transmisibles como la hipertensión, diabetes o padecimientos cardiovasculares.

“Los países de la región están preparando sus sistemas de salud para afrontar un aumento en el número de pacientes con enfermedades crónicas derivadas de la obesidad, pero aún deben reforzar la atención primaria para detectar el riesgo y poder prevenirlas a tiempo”, dice María Eugenia Bonilla, especialista en salud del Banco Mundial.

Uno de los países latinoamericanos más afectados es México. De acuerdo a un informe de la la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 32,8% de la población mexicana es considerada obesa, una cifra que catapultó al país al primer puesto del mundo, relegando a Estados Unidos al segundo lugar. Otros países de la región que afrontan problemas de similar magnitud son Chile y Argentina con 29.1% y 29.4 % de población obesa respectivamente.

México lanzó recientemente una campaña nacional contra la obesidad y la diabetis, que contempla medidas como aplicar una tasa de un peso a las bebidas azucaradas, o aplicar un impuesto del 8% a la comida chatarra. Sin embargo, en general, la respuesta de los gobiernos de la región a la epidemia de obesidad ha sido pobre.

El ejemplo de otros lugares del mundo demuestra, además, que atacar el problema puede generar polémica. Como cuando la ciudad de Nueva York prohibió la venta de gaseosas y bebidas azucaradas de más de 16 onzas (0.47 litros). La iniciativa del alcalde Michael Bloomberg terminó en la Corte de Apelaciones del estado.

En otros países se ha optado por castigar directamente a los “infractores”. En Japón, por ejemplo, se castiga con severas multas a las empresas cuyos trabajadores exceden ciertas medidas corporales.

Para los expertos no es claro que reducir la obesidad sea una de las principales prioridades de política pública. Aunque sí parece haber una mayor conciencia sobre el problema.

“En América Latina hay una toma de conciencia para incentivar estilos de vida más saludables y para facilitar espacios públicos para la actividad física. También en algunas escuelas y lugares de trabajo, por ejemplo, se está comenzando a mejorar la dieta y fomentar el ejercicio”, dice Bonilla.

Advierte, sin embargo, que todos los esfuerzos para controlar la obesidad caerán en saco roto si no se incluyen al gobierno, al sector privado y a las comunidades.

Es una tendencia esta actividad en el 2018.  Cada vez más personas comienzan a realizar esta actividad y desarrollarla como hábito.  No hay nada mejor para despejarse y utilizar la creatividad y la cromo terapia por medio de los colores.  Yo comencé hace más de 2 años, ya que nuestra maestra de yoga Lucía Noboa del Centro Armonía y Equilibrio nos hacía realizar esta actividad casi todas las semanas.  Después de esta actividad sentíamos que se apreciaba el mundo de una forma diferente.  Los problemas no desaparecían, pero se hacían más fáciles de solucionar con una actitud mental más calmada.

A partir de entonces he comprado varios libro para colorear mandalas y los domingos en la tarde fueron los más propicios para pintar, pero también lo hacía cada noche que estaba un poco estresado y quería relajarme.  Estas imágenes son representaciones del cosmos y tienen una tendencia espiritual de oriente.  Los colores que uno utiliza, pueden reflejar el estado de ánimo y el equilibrio espiritual que se tiene.   Estos también denotan la forma como el budismo y el hinduismo dibujan el universo.  Los templos en La India están llenos de estos símbolos decorativos en piedra, mármol y muchas veces con incrustaciones de piedras semi preciosas.  Esta palabra tiene un origen sánscrito y significa círculo sagrado.  Casi todos estos mandalas, tienen una forma circular, tanto en el centro como en su parte exterior.

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Así como la técnica de la meditación hace que la mente descanse y se difuminen los pensamientos, para que dejen de fluir a borbotones, también el hábito de pintar mandalas, tiene su fundamento en un común objetivo: que la mente descanse y que se desconecte de todos los pensamientos de trabajo y de las preocupaciones.

Con esta técnica, se entra en una fase creativa, en la que se utilizan los colores para despejarse y canalizarse en los círculos y formas que el dibujo trae.  Al principio a uno le cuesta mucho trabajo concentrarse, pero en las siguientes sesiones se va haciendo algo muy entretenido y hasta adictivo; cada vez se le va encontrando más el gusto.

Es muy satisfactorio ver los resultados que se pueden obtener.  Muchas veces pueden parecer estos dibujos completas obras de arte.  Con esta técnica, se desarrollan la paciencia y la tolerancia.  Además se consigue con el paso del tiempo mucha paz y sosiego, al enfocarse en terminar bien el trabajo, sin pasarse de los bordes marcados.  Con esta actividad se puede combatir de una manera muy efectiva el estrés, la preocupación, la angustia y la depresión.  Es un arma para combatir el insomnio; y también está comprobado que se puede disminuir el tinnitus o el zumbido en los oídos.

Con esta actividad se activan los dos hemisferios del cerebro y se desarrolla la pinza fina, lo que ayuda a las personas de la tercera edad, para luchar contra la pérdida de la memoria y evita el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer y también a los niños para disminuir la hiperactividad y desarrollar mejoras, cuando se tiene dificultades en la concentración o en el aprendizaje.

En fin, son muchos los beneficios que se obtienen al pintar mandalas.  Te recomiendo que comiences a practicar esta experiencia.  Solamente hace falta un buen libro para colorear o también podrías imprimir imágenes de mandalas que hay en la internet para que hagas la prueba.  Además también es necesario un juego de lápices de colores o marcadores de gel, para que tengas una buena variedad de colores y puedas realizar estas actividad, la que pueden ayudarte y además es un excelente hobby, el que lo puedes desarrollar a cualquier edad y en cualquier momento del día.

 

 

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Cumplir un año más de matrimonio es una experiencia que te hace volver atrás y analizar el período completo que llevas casado.  En mi caso cumplimos 33 años de matrimonio.  En los año 80’s nos casábamos bastante jóvenes y entre los factores que nos hacía tomar esta decisión era la poca libertad que había en nuestras familias que eran muy tradicionales y la media de edad en que las parejas se casaban en ese entonces. Muchas veces dejábamos los estudios porque al casarnos adquiríamos nuevas responsabilidades y nos tocaba trabajar para obtener ingresos para la alimentación y los gastos en arriendo y otros gastos corrientes.

En india encima que la mayoría de matrimonios son arreglados, la mujer tiene que irse a vivir a la casa de sus suegros.  En nuestro medio el que se casa busca su propia casa y casi nunca se busca vivir con las familias de alguno de los dos cónyuges.  Salvo en casos extremos, pero esto casi siempre temporal.

Revivir el amor es un reto que se debería buscar cada día, pero con los años muchas veces vamos cambiando los dos, somos tal vez, menos tolerantes, más exigentes y buscamos solamente el bienestar económico o una relación como la que fue en los primeros años de matrimonio. Pero esto casi nunca se da, porque con el tiempo hacemos brechas y muchas veces no superamos totalmente algunos resentimientos o en algunos casos, nos dedicamos a ser padres, pero ya no somos una pareja que alimenta si intimidad.

En nuestro caso, Dios no nos dió hijos y hemos logrado mantener el respeto y el cariño a lo largo del tiempo.  Hemos cambiado, pero no drásticamente.  A veces la monotonía ha invadido algunos espacios, pero hemos retomado el rumbo, para realizar mejores actividades juntos, aunque a veces es un error pasar demasiado tiempo juntos, en nuestro caso, nos toca compartir en el trabajo y también en la casa.  No escuchamos en cierto aspecto el consejo que dice:  “al fin solos, ni se le ocurra”.

Ahora hemos comprendido que cada uno necesita más espacio para sus actividades y que debemos cultivar un grupo de amigos propio de cada uno y tratar de salir por lo menos una o dos veces por semana con personas de nuestro mismo género, las cuales comparten nuestros gustos o hobbies.  Tal vez pudieran ser ex compañeros de la escuela, familiares que tengan algo afín, para poder practicar algún deporte o desarrollar ciertos pasatiempos con ellos.

De esta manera la vida es más llevadera y hasta uno tiene más cosas para contarle a su pareja, se tienen otros temas de conversación y se pueden realizar otras actividades, que lo sacan a uno fuera de la rutina.

Ahora el tiempo que compartimos con mi pareja es menor que antes, pero tratamos de que este tiempo sea un tiempo de calidad.  A veces hacemos una cita para encontrarnos a tomar un café o comer afuera en algún restaurante especial.

La experiencia de volvernos vegetarianos, también nos ha cambiado mucho nuestra rutina, hemos aprendido a cocinar una gran variedad de platos vegetarianos, ya que en nuestro país son muy escasos los restaurantes vegetarianos.  Pero buscando se encuentra alguno que tenga buena comida. También a mi me gusta cocinar y a veces le preparo una cena sorpresa o un desayuno.   Lo más importante es salir de la rutina y que la vida la podamos disfrutar haciendo actividades acorde con nuestra edad, aceptando también ciertas cosas que se van dejando de lado y que hacíamos antes. Ahora hemos retomado la bailoterapia. Espero poder compartir con mi esposa muchos años más si Dios nos da vida, para disfrutar juntos, pero no revueltos, ja, ja. La vida es bella hay una variedad de cosas que se pueden hacer en pareja.

Desde hace más de tres meses me he convertido en vegetariano y con la ayuda de una doctora nutricionista he podido seguir una dieta con un balance entre carbohidratos, proteínas y grasas que necesita mi cuerpo para estar saludable.

Trato de comprar en lo posible legumbres y vegetales orgánicos, pero hay veces en que por falta de tiempo, compro en la tienda de legumbres de la esquina, cerca de mi casa.  Preocupado por mi alimentación, he visto que en los alrededores de Quito que existen terrenos, en donde se cultivan hortalizas como lechugas, coles y otros que son regadas con agua de ríos contaminados.

Tengo una pequeña quinta en Pomasqui, muy cerca de La Pampa, por donde están terminando la nueva carretera, prolongación de la Simón Bolívar, que une Pomasqui con Carapungo y he observado muchas mangueras que llegan hasta terrenos cercanos al río Monjas, de donde suben el agua en plena luz del día con motores para el riego de hortalizas.  Este río está totalmente contaminado y las autoridades del Municipio de Quito, no hacen nada para detener este tipo de sembríos.  La salud de las personas está en peligro,  ya que el alcantarillado de muchos barrios de ciudad de Quito se desfogan por este río.  Y el río despide un fuerte olor a esta altura por donde pasa el oleoducto de crudos pesados.

Hace menos de un año usábamos el agua de riego en ese sector para regar algunos árboles de nuestra pequeñas quinta y de otras de alrededor que cultivan también hortalizas.  Accidentalmente el hijo del cuidador de la quinta de 3 años de edad bebió agua de la acequia y se contagió de fiebre tifoidea, desde aquel momento dejé de pagar el agua de riego que no sé de donde la traen pero no es limpia, porque a veces venía con espuma.  Imagínense lo que puede pasar con hortalizas regadas con agua del río monjas.

Por eso les aconsejo que no compren frutas, legumbres y hortalizas en cualquier parte ni en la calle porque no sabemos en donde han sido cultivadas.  Ojalá las autoridades tomen carta en el asunto y corrijan esta situación que perjudica a la salud de los quiteños.

 

 

Llegamos al aeropuerto de Delhi, el que es muy impresionante, tanto en su tamaño como por su hermosa decoración.  Las alfombras tienen un diseño espléndido con flores y también se diferencia de otros aeropuertos, porque dispone de varias sillas perezosas para que puedan descansar mejor las personas que están en tránsito o en espera para tomar algún otro vuelo.

Al salir del aeropuerto se toma una vía que va hacia Delhi.  Se apreciaban muchos moto taxis y el tráfico era muy denso.  Pero lo que me llamó mucho la atención es la cantidad de motocicletas que existen.  El guía me dijo que en esto tiene la culpa la industria del cine llamada Bollywood porque siempre los heroes de las películas tienen moto.  Delhi es una ciudad que tiene alrededor de 20 millones de personas.  Una de las más pobladas del mundo.  Pero en el momento que llegamos hacía un sol agradable y no se veía bruma ni se sentían los efectos de la contaminación.

Vimos muchas vacas en el camino.  Las vacas son consideradas sagradas en India y nadie come carne de res.  India tiene una población mayoritariamente vegetariana.  Se estima que en el 2017 hay más de un 40% de personas que son vegetarianas.  Pero casi todos consumen la leche de vaca, que es su fuente de proteínas y este producto tiene muchos beneficios para la salud.  Ellos consumen también el te masala chai, el que tiene canela, jengibre, clavo de olor, cardamomo y anís estrellado.  Este lo consumen con un poco de leche y es muy bueno para la digestión.  Es muy popular en todo rincón de La India.

Así que estábamos en nuestro paraíso ya que somos vegetarianos hace más de 3 meses y estábamos ansiosos por aprender nuevas recetas de comida vegetariana, para enriquecer nuestros conocimientos culinarios.

Recorrimos cerca de una hora hasta llegar a Nueva Delhi y en un redondel cercano al hotel vimos cientos de palomas que estaban comiendo maíz.  Al preguntar quien provee del maíz para las aves, nos dijeron que la gente las alimenta porque es buen karma.  También la gente da de comer a las vacas que pasan en la calle, por este mismo karma del que hablaba el guía.  Hay muchos puestos de venta de alfalfa y otras hierbas en la calle, que son vendidos en kioscos para que la gente compre y de comer a las vacas.

Cuando llegamos al hotel nos recibieron con unos collares de flores y con toda la hospitalidad que caracteriza a los hindúes.  Pero algo que me sorprendió mucho es que pasaron las maletas por un filtro de seguridad como el que hay en los aeropuertos, para poder ingresar.

Para hacer el check in, uno no tiene que hacer nada y le invitan cordialmente a sentarse en un salón muy elegante y le invitan a tomar el te masala chai con leche, mientras que el representante de la agencia de viajes le solicita los pasaportes para realizar los trámites correspondientes para hospedarse en el hotel.  Una bienvenida muy cálida en nuestro primer día en La India.

 

He hecho un paréntesis en la publicación de entradas en el blog en Diciembre pasado, debido aun viaje que realicé con mi esposa y que duró todo el mes por vacaciones de fin de año.  A continuación les narro un breve resumen de mi viaje.

Después de volar desde Madrid hacia Delhi, llegué muy emocionado por la expectativa de conocer un nuevo país y una nueva cultura.  Ya en el aeropuerto nos recogió nuestro guía.  Al darle la mano me di cuenta de que no estaba muy acostumbrado a tocar la mano de las otras personas en el saludo.  La agencia de viajes que él maneja tiene tours con guías en idioma castellano por toda la India.  Pero como son guías locales, creo que ellos prefieren el saludo con una reverencia y la palabra Namaste.  Ponen sus manos juntas y al agachar la cabeza demuestran su humildad y reconocen con respeto el interior de cada persona.  Recomiendo mucho esta agencia llamada Trinetra Tours por su buena calidad de hoteles y también por su personal amable y bien calificado.

Cuando salimos de Madrid, estaba un poco asustado, ya que el taxista que nos llevó del hotel al aeropuerto de Barajas, nos decía que India era muy sucia y que es muy fácil enfermarse si se toma agua o alimentos en cualquier parte; que no había que tomar agua embotellada en ninguna parte, ni siquiera en un hotel 6 estrellas.  Nos indicaba que llevemos una jarra eléctrica para hervir el agua antes de tomarla.  Pero todos los comentarios sobre la India solo se los debería realizar cuando ya se ha viajado y no hacer caso de los tantos comentarios que se escuchan acerca de este gran país.

Nos subimos a un vehículo en Delhi, que era un Toyota de cuatro puertas con una gran cajuela para las maletas, muy cómodo, para lo que yo me había imaginado cuando planificamos el viaje con mi esposa.

Mis primeras impresiones fueron muy diferentes.  Primero el vehículo con el volante a la derecha y la circulación del lado contrario a lo que es en América.  También vi que en las calles hay mucha basura y que casi no tienen veredas para caminar.  Pero me sorprendí más, cuando pasamos por la calle principal que conduce del aeropuerto al hotel y vi a unos hombres orinando en la calle.

Otra cosa que también me llamó mucho la atención fue el sonido de los carros y motocicletas cuando utilizaban el claxon a cada momento.  Nosotros lo utilizamos muy poco y solamente cuando hay una situación de peligro o riesgo de colisión.  Pero ellos lo utilizan a cada momento como para decir cuidado, estoy aquí o voy a pasar.

Cada país tiene su característica especial en lo que respecta al sonido y en India el ambiente es bastante ruidoso.  El chofer del vehículo que nos transportaba al hotel, nos explicó que para manejar en India se necesita buena vista, buen freno, buen pito y buena suerte.  Hoy creo que es la pura verdad y me doy cuenta que en India todo fluye diferente.  Los habitantes locales cruzan la calle con una naturalidad impresionante, sin apresurar el paso, en medio de los coches y las motocicletas, mientras que para el turista es algo muy riesgoso si no está con el guía alado, porque no estamos todavía acostumbrados al ritmo de este país.

La gente es muy relajada y no se preocupa mucho por lo que le pueda pasar mañana, se deja llevar pore el momento presente y se concentra más en el “aquí” y el “ahora”.

La India es un contraste entre ruido y silencio.  Mucho ruido en las calles y mucho silencio en los templos.  La mayoría de los templos son Hinduístas, pero también hay templos Jainistas y budistas.  Para ingresar a cualquier templo hay que sacarse los zapatos y se puede pisar con medias o estar con los pies descalzos.  En muchos templos no se puede tomar fotografías de los dioses o divinidades.  Pero se siente mucho la devoción de los fieles que rezan y cantan oraciones y mantras a sus dioses.  La religión con más fieles es el hinduísmo con un 80% de fieles, seguido por los musulmanes que son menos numerosos y los jainistas son los terceros en número de fieles.  También hay católicos, pero es muy reducido el número de Iglesias cristianas en La India

El viaje fue estupendo y la energía espiritual es muy especial en este país lleno de contrastes.  Su gente es muy amable con el turista y no es peligroso viajar a través de todo su territorio.  Pero por el idioma es mejor contratar un tour con una buena agencia y llegar a hoteles en donde se pueda encontrar comida no muy condimentada.  Ya que la comida de India es bastante picante para nuestro gusto occidental.  Les iré contando más de mi viaje en las próximas entradas.

Frutas

Es bueno hacer un balance cuando uno comienza con un nuevo propósito y consigue mejorar su vida y mejorar la salud y su cuerpo.

Toda la vida tuve una dieta balanceada y con los años llegué a tener un sobrepeso que cada año fue aumentando hasta llegar a la obesidad.  Si bien mi vida ha sido activa, es decir, siempre caminaba un promedio de 10.000 pasos diarios, no conseguía bajar de peso.  Llegué a pesar más de 105 kilos y mi estatura es 173 cm.  Para un hombre de mi estatura y mi edad, debería estar en 80 kilos para tener un peso normal.  He intentado varias dietas, desde la libre de glutem hasta la dieta paleo y la dieta atkins, la cual es baja en carbohidratos.  Pero ninguna de ellas me dió una perdida de peso constante y sin rebotes.

Con mi nuevo estilo de vida vegetariano he sentido una mejora total en mi salud y he perdido más de 10 kilos en las últimas 8 semanas.  Me siento con más energía y he aprendido a cocinar nuevas recetas mucho más deliciosas que las que preparaba cuando era carnívoro.

He dejado también la leche de vaca y a veces utilizo muy ocasionalmente el queso y el yogurt.  Los huevos si los consumo, pero solamente los huevos de campo, que tienen menos químicos y no contienen los medicamentos que se utilizan mucho en las granjas avícolas.

Me he concentrado más en preparar nuevos platos al vapor como champiñones que quedan muy deliciosos, y también remolacha, frejol, alverja y brócoli.  Cuando se los prepara al vapor,​ conservan su color, su sabor y todos los nutrientes se conservan de mejor manera.  He incorporado a nuestra dieta nuevos recursos como la berengena, el camote, la quinoa, el tofu y muchas imitaciones de salchichas o de carnes que venden en el supermercado y son hechas con alverja, frejol y otros ingredientes que son muy nutritivas.

Me sorprendió mi esposa el fin de semana con una imitación de el chicharrón y lo comimos con mote (maíz cocinado).   Al prepararlo con bastante ajo y cebolla quedó muy sabroso. Tengo la suerte de que mi querida esposa también haya optado por esta dieta y así hemos podido salir adelante y preparar nuevas recetas juntos.

Cuando comemos en restaurantes, pedimos cualquier plato que nos agrade y solicitamos al mesero que nos cambie la carne por un huevo y un trozo de aguacate.  Tratamos de que nuestro plato, además de ensaladas, también contenga proteína y carbohidrato en pequeñas cantidades.  También a veces elegimos una pizzería y disfrutamos de alguna pizza vegetariana, con champiñones, pimientos y otros ingredientes.  Este día disfrutamos de un restaurante de comida china.  Yo pedí un chaulafán vegetariano y mi esposa un tallarín. Pedimos wantán frito sin carne y el almuerzo estuvo muy bueno.  Cada vez descubrimos que hay nuevas y variadas opciones en muchos restaurantes y estamos muy contentos de haber tomado esta decisión de vida, por nuestra salud y también por colaborar para disminuir la matanza de los animales, así como también restar la contaminación que generan los desechos de esta industria millonari.  Ojalá cada año hayan más personas que tomen esta decisión y puedan mejorar su salud y contribuir con el planeta.

Esta forma de vida, combinada con el yoga y la meditación, puede lograr muchos cambios sorprendentes en nuestro cuerpo y hacer de nuestra vida una vida plena.

También hemos mejorado nuestra forma física al  crear el hábito de hacer ejercicios por lo menos tres veces a la semana, en un parque cercano a nuestra casa, muy cerca del Colegio Intisana, cpor el sector del Centro Comercial El Bosque en Quito.