Viaje a India: Nueva Delhi

Llegamos al aeropuerto de Delhi, el que es muy impresionante, tanto en su tamaño como por su hermosa decoración.  Las alfombras tienen un diseño espléndido con flores y también se diferencia de otros aeropuertos, porque dispone de varias sillas perezosas para que puedan descansar mejor las personas que están en tránsito o en espera para tomar algún otro vuelo.

Al salir del aeropuerto se toma una vía que va hacia Delhi.  Se apreciaban muchos moto taxis y el tráfico era muy denso.  Pero lo que me llamó mucho la atención es la cantidad de motocicletas que existen.  El guía me dijo que en esto tiene la culpa la industria del cine llamada Bollywood porque siempre los heroes de las películas tienen moto.  Delhi es una ciudad que tiene alrededor de 20 millones de personas.  Una de las más pobladas del mundo.  Pero en el momento que llegamos hacía un sol agradable y no se veía bruma ni se sentían los efectos de la contaminación.

Vimos muchas vacas en el camino.  Las vacas son consideradas sagradas en India y nadie come carne de res.  India tiene una población mayoritariamente vegetariana.  Se estima que en el 2017 hay más de un 40% de personas que son vegetarianas.  Pero casi todos consumen la leche de vaca, que es su fuente de proteínas y este producto tiene muchos beneficios para la salud.  Ellos consumen también el te masala chai, el que tiene canela, jengibre, clavo de olor, cardamomo y anís estrellado.  Este lo consumen con un poco de leche y es muy bueno para la digestión.  Es muy popular en todo rincón de La India.

Así que estábamos en nuestro paraíso ya que somos vegetarianos hace más de 3 meses y estábamos ansiosos por aprender nuevas recetas de comida vegetariana, para enriquecer nuestros conocimientos culinarios.

Recorrimos cerca de una hora hasta llegar a Nueva Delhi y en un redondel cercano al hotel vimos cientos de palomas que estaban comiendo maíz.  Al preguntar quien provee del maíz para las aves, nos dijeron que la gente las alimenta porque es buen karma.  También la gente da de comer a las vacas que pasan en la calle, por este mismo karma del que hablaba el guía.  Hay muchos puestos de venta de alfalfa y otras hierbas en la calle, que son vendidos en kioscos para que la gente compre y de comer a las vacas.

Cuando llegamos al hotel nos recibieron con unos collares de flores y con toda la hospitalidad que caracteriza a los hindúes.  Pero algo que me sorprendió mucho es que pasaron las maletas por un filtro de seguridad como el que hay en los aeropuertos, para poder ingresar.

Para hacer el check in, uno no tiene que hacer nada y le invitan cordialmente a sentarse en un salón muy elegante y le invitan a tomar el te masala chai con leche, mientras que el representante de la agencia de viajes le solicita los pasaportes para realizar los trámites correspondientes para hospedarse en el hotel.  Una bienvenida muy cálida en nuestro primer día en La India.